lunes, 16 de mayo de 2011

EL PEDIDO NOS MOVILIZA SIN ESPERAR QUE "OTRO" LO RESUELVA


Tocaremos otro punto que se refiere al pedido. Por qué cuando uno pide normalmente por algo se hace relacionado a una persona. Pareciera que, normalmente, en pedidos religiosos u oraciones la vinculación es con Dios. Aquí, en el pedido, uno no pide nada a nadie... (risas). Es poco paradójico. Entonces, ¿qué clase de pedido es éste?... (risas), parece que hay varias intenciones, en esto del pedido. Uno puede pedir por un amigo enfermo, en una situación muy seria y difícil. Cuando uno experimenta un fuerte afecto por ese amigo uno quiere que las cosas marchen bien con él. En realidad, eso es lo que normalmente nos pasa. Mas si uno es un pariente o amigo y quiere que las cosas marchen bien con la persona. Es normal. De tal manera, que ese sentimiento, que es normal, en el caso del pedido, es un sentimiento que es mas elaborado y más directo. Es el mismo sentimiento pero con una dirección y fuerza. Es la misma cosa que hacemos diariamente pero controlada. ¿Y cómo operamos con ese control?

Nosotros imaginamos la situación de nuestro amigo como proyectada en una pantalla. Pero después no está. Si nosotros imaginamos cosas con fortaleza, no forzando la imagen, pero sintiéndola, (risas), entonces el pedido tiene significado. Uno puede verificar si el pedido que uno hace es importante o no. Por lo tanto hay veces que no tenemos pedidos que hacer. ¿Entonces va uno a pedir cosas que uno no siente? Uno sólo pide por cosas importantes. Es el único el que se pide. Sólo eso genera fuerza en uno. Entonces, hay energía para dirigir esa emoción y esa imagen. ¿Y que logra uno con eso? Muchas cosas.


La primera cosa, pidiendo en esa dirección - Horizontal - y no en forma vertical, hacia Dios por ejemplo, porque Dios será el que se encargue de ese trabajo... entonces uno tiene que analizar lo que pasa... (risas). Pero si uno pide en forma horizontal, al centrar esa emoción o ese sentimiento, esa imagen, nos predisponemos también en esa dirección. Y entonces en lugar de esperar que Dios ayude a nuestro amigo, es muy posible que uno haga algo por él. Porque la dirección en este sentido provoca un tipo de tonicidad muscular, es como cuando trabaja con el sentimiento en esa dirección donde la motricidad tiende a ir en esa dirección. Entonces, el pedido tiene significado porque ayuda a que uno mismo se mueva hacia cosas que uno quiere que trabaja bien. Si estoy sin trabajo permanezco en mi cuarto pido a Dios que me consiga un trabajo, (risas), psicológicamente estoy esperando a alguien que toque a mi puerta y me ofrezca un trabajo. Pero si en lo contrario, ese necesidad que tengo de adentrarme en una fuerte emoción para lograr algo que se produce es muy probable que yo me mueva motrizmente para obtener el trabajo. Hay aun otra razón para trabajar con esto del pedido. Algunas personas... (inaudible)... que al pedir por cosas muy vitales las han logrado de alguna manera inexplicablemente, como si determinada energía haya sido movilizadas.

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